El pasado viernes nuestra comunidad educativa vivió una jornada profundamente espiritual con la celebración de nuestro tradicional Viacrucis. Esta celebración reunió a hermanas, alumnos, profesores, personal de administración y servicio, así como a familiares, en un acto de meditación que refleja la unión y el compromiso de todos con nuestra misión pastoral.
Desde primera hora de la mañana, el patio del colegio se convirtió en el punto de encuentro para todos los participantes. En un ambiente solemne y respetuoso, dimos entrada a nuestro querido Cristo del Colegio. La imagen fue portada en procesión por los alumnos de 4º de ESO, quienes, con gran responsabilidad y devoción, llevaron al Señor sobre sus hombros y dirigieron el recorrido del Viacrucis. Junto a ellos, pequeños monaguillos acompañaron su paso, añadiendo un toque especial y tierno al momento.
En la oración del Viacrucis meditamos no sólo la pasión de nuestro Señor Jesús, sino también las virtudes de Madre Carmen, por ser nuestro ejemplo cercano de santidad, especialmente en este curso que la tenemos como centro de nuestra Pastoral.
Al concluir el Viacrucis, los alumnos de 4º de ESO junto a su tutora, María Dolores Delgado, regresaron en procesión con la Cruz hasta la Capilla del colegio. Allí, depositaron al Señor en su lugar habitual y, postrándose de rodilla ante Él, tuvieron un momento íntimo y especial de oración. Esta experiencia fue particularmente enriquecedora, permitiendo a cada uno encontrar un espacio de paz y recogimiento.
La segunda parte de la mañana nos llevó a las iglesias de nuestro pueblo, donde contemplamos y veneramos las bellísimas imágenes preparadas para las salidas procesionales. Esta visita nos permitió apreciar el arte sacro y la devoción que caracteriza a nuestra localidad.
La celebración del Viacrucis en el colegio fue, sin duda, un día especial para toda la comunidad educativa. Este tipo de actividades refuerzan nuestros valores y nos acercan más a nuestra fe, recordándonos la importancia de vivir según el Evangelio y el ejemplo de santidad que nos ofrecen figuras como Madre Carmen. Fue un día que quedará en nuestros corazones, impulsándonos a ser mejores personas y a seguir el camino de Jesús con amor y entrega.







