Hay mañanas que se quedan grabadas en el corazón, y la del pasado viernes 29 de mayo fue una de ellas. Con los primeros rayos de sol, a las 7:00 de la mañana, nuestro patio se llenó de vida, fe y una emoción compartida. Toda la gran familia de nuestro Colegio —alumnos, familias, profesores y personal— nos reunimos para celebrar el tradicional Rosario de la Aurora, el broche de oro perfecto para el mes de María.
La procesión ha tenido un significado profundamente especial para nuestros alumnos de 4º de ESO. En el año de su despedida, tuvieron el honor de portar a la Virgen sobre sus hombros; un esfuerzo físico que reflejó su cariño y gratitud por los años vividos en estas aulas. La Virgen lucía un lazo azul con los nombres de cada uno de los alumnos que se gradúan este curso. Un símbolo precioso de que, aunque emprendan nuevos caminos, María los abraza y acompañará siempre en su futuro.
El recorrido por las calles del pueblo se convirtió en un momento de unión y recogimiento, guiado por las voces de nuestro coro, que envolvieron el trayecto en un ambiente de oración y alegría.
El broche final se vivió en la Iglesia de Consolación. Allí celebramos una emotiva Eucaristía en la que los alumnos de 4º de ESO se consagraron a la Patrona de Osuna. Fue un acto de entrega maduro y sincero, donde reafirmaron los valores cristianos que se llevan como el mejor equipaje para sus vidas.
Cerramos así el mes de mayo, con la certeza de que la cercanía y la ternura de nuestra Madre nos guían cada día.
¡Gracias, Madre!







