Este año comenzamos con ilusión y devoción el mes de mayo dedicado a la Virgen, meditando los misterios de la vida de Jesús.
El día 2 de mayo comenzamos nuestro recorrido con los misterios Gozosos, meditando sobre la encarnación del Hijo de Dios. Se denominan “misterios” porque son precisamente eso, actos de fe sobre verdades que el hombre no llega a comprender y por ello está llamado a tener la actitud de María, a aceptar la voluntad de Dios sin entender, sin razonar. Y este primer misterio supone el paso más importante en la Historia de Salvación que Dios planeó para el hombre, es el comienzo de todo. Dios quiso que Jesús, su propio Hijo, Dios mismo que era, adquiriera condición humana.
¿Qué puede suponer para un hombre del siglo XXI este hecho?
Tendemos a pensar que Dios es un ser alejado del hombre, que no entiende de nuestro sufrimiento, que a veces no nos escucha, sin embargo, quiso hacerse como nosotros, y lejos de estar ajeno al sufrimiento humano, participó en primera persona de Él. Jesús sintió humillaciones, abandono de sus amigos, soledad y miedo en el huerto de los Olivos. Él sabe perfectamente acerca de nuestros sentimientos más tristes, nuestras situaciones humillantes por las que a veces pasamos y el dolor que sentimos en nuestro corazón, a veces sin merecerlo y sin comprenderlo.
María, la doncella que Dios prometía, un volcán de ternura divina, primavera de Dios Redentor
Tenemos a nuestro lado a un Dios cercano, humano y a la vez divino, lleno de poder para levantarnos y hacernos vivir en plenitud, que es a lo que estamos llamados.
El mes de mayo celebra la resurrección de Jesús, su promesa gloriosa de que también viviremos con Él para siempre. Comenzamos pues unos días de oración a la Virgen, que supo creer sin dudar en esta historia de salvación que Dios nos tenía preparada y que, gracias a Ella, a su sí, pudo tener lugar hace más de 2000 años y tiene lugar cada día en nuestros corazones, si le dejamos entrar.
Pidamos a la Madre de Jesús y Madre nuestra que también nosotros podamos entrar en estos misterios para poder vivir con alegría y pidamos por todas aquellas personas que nos acercan esta “Buena Noticia” a nuestras vidas, para que todos vivamos este tiempo conmásJesús.







