“Saca lo bueno que hay en ti y ponlo al servicio de los demás. Sé auténtico y no te escondas bajo falsas apariencias”.
¡Han vuelto a hacerlo! Nuestros niños y niñas, desde el más pequeño hasta la mayor, nos han llevado casi sin darnos cuenta a un mundo de fantasía, lleno de color, música y danza, pero no exento de profundidad y enseñanzas.
En un mundo en el que el que más vale es el que más tiene, más sabe o más conocido es… viene un genio salido de una lámpara y nos dice que pongamos el freno, que miremos el interior de las personas y que no nos quedemos solamente con lo que vemos de ellas.
Aladdín, tú no eres un simple ladronzuelo; eres un joven valiente, decidido y con un corazón de oro.
Jasmine, tú no eres una princesita hermosa y delicada a la que hay que proteger y cuidar; eres una mujer fuerte capaz de gobernar tu pueblo.
Antonio, María, Juan, Luis, Carmen… tú no eres una persona cualquiera; eres un ser único e irrepetible, pensado, creado y amado por el Señor. No te escondas dentro de tu lámpara. Sal al mundo y reparte los dones con los que has sido bendecido.







