La novena a María Inmaculada la hacemos en nuestro colegio Santa Ángela, de Osuna, para prepararnos espiritualmente a su fiesta el 8 de diciembre, honrar su pureza y pedir su intercesión. Es un tiempo para la ORACIÓN, la reflexión sobre su vida y virtudes, y para pedir su ayuda por tantas necesidades.
El Propósito principal de la novena para nosotros, además de celebrar el dogma de que María fue concebida sin pecado original es:
- Honrar a María nuestra Madre del cielo: Una forma en la que rendimos homenaje a la Virgen por la gracia única de la Inmaculada Concepción.
- Pedir su intercesión: Pedimos la intercesión de María, que es considerada una poderosa intercesora ante su Hijo Jesucristo, para obtener ayuda en los momentos difíciles.
- Crecer en nuestra fe: Meditamos las virtudes de María, como su pureza, humildad y obediencia, con el fin de imitarla y crecer en nuestra vida espiritual como cristianos.
- Conectarnos con el Adviento: La novena que rezamos durante el Adviento, ilumina este tiempo de esperanza mientras nos preparamos para la venida del Salvador.
Contemplamos a María Inmaculada en este tiempo de Adviento y nos situarnos junto a Ella para descubrir el secreto más
profundo de su Corazón; volvemos a escuchar de labios de su prima Isabel, la descripción más profunda de María: “Dichosa, Tu,
que has creído, que lo que te ha dicho el Señor se cumplirá”.
María, es a la vez, para nosotros modelo de felicidad, que le viene no por sus méritos u honores, sino por su fe… También es
el mayor piropo que le regaló su Hijo Jesús: “Dichosos los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen”.
Escucha, aceptación, confianza,… son las actitudes del corazón Inmaculado de María que nos muestra con su vida el secreto
de la verdadera felicidad, de la VERDADERA ALEGRÍA.
Cántale con toda el alma:
♫♫♫
Dulce Madre Inmaculada
causa de nuestra alegría,
quiero cantar el consuelo
de llamarte “Madre mía”.
Cuanto hay de bueno en mi vida,
de tu mano me ha venido.
Tu me enseñas el camino
y me haces feliz contigo.
Dulce Madre Inmaculada
si vivo amándote a Ti,
qué pronto llegaré al cielo,
qué dulce será el morir.
Que pronto llegaré al cielo,
qué dulce será el morir,
dulce Madre Inmaculada
si vivo amándote a Ti.
Qué bien se vive contigo,
a tu lado, Madre mía,
en las horas de amargura
y en las horas de alegría.
Ni un solo instante siquiera,
te has apartado de mí,
no hay momento en mi vida,
que no esté lleno de Ti.
Madre mía, Madre mía,
¿por qué me has amado así?
¡Qué buena has sido conmigo!
Todo te lo debo a Tï.







